Creo que una de las mejores formas de conocer Nueva Orleans es sin tener cada minuto perfectamente planificado. Hay calles por las que merece la pena pasear sin rumbo, locales en los que entrar simplemente porque has escuchado música desde fuera y rincones que no necesariamente aparecen en todas las listas de imprescindibles.
Nuestros días allí fueron una mezcla de lugares que tenía muchas ganas de conocer, otros que descubrimos casi por casualidad y momentos en los que simplemente nos dejamos llevar. Porque si algo aprendí durante este viaje es que Nueva Orleans no es una ciudad para recorrer únicamente tachando lugares de una lista.

Nosotros nos alojamos en Hotel Peter & Paul, en Faubourg Marigny, un barrio con muchísimo carácter y muy cerca del French Quarter. El hotel ocupa un antiguo conjunto religioso del siglo XIX y tiene una reforma espectacular. Como interiorista, me ha encantado: antigüedades, papeles pintados, tejidos y piezas con historia. Súper chic y con muchísima personalidad.
Dentro está The Elysian Bar, muy recomendable para cenar, también puedes desayunar o tomar simplemente un café y algo de bollería. Mi recomendación: el chai latte, buenísimo. Aunque nuestro desayuno favorito ha sido Ayu Bakehouse, a pocos minutos andando del hotel, hemos repetido casi todos los días: pequeño, junto a una zona verde y con una bollería espectacular.
Desde el hotel merece mucho la pena caminar por Frenchmen Street y Marigny, fijándote en las casas, sus fachadas de colores empolvados, la vegetación y las cerrajerías de influencia francesa, española y criolla.
Visitamos el Old Ursuline Convent y, justo enfrente, BK Historic House & Gardens, una casa de 1826 conservada y amueblada con piezas históricas. Para mí, que me encanta descubrir cómo se vivía y cómo eran los interiores de otras épocas, fue una visita preciosa.
Después fuimos andando hasta Royal Street. Imprescindible entrar en M.S. Rau, parece un museo, pero es una tienda de antigüedades. Mobiliario, arte y joyas absolutamente espectaculares.
Comimos en Brennan’s, todo un clásico de Nueva Orleans, y seguimos hacia Jackson Square, St. Louis Cathedral y Café du Monde. Muy turístico, sí, pero merece la pena parar, tomar unos beignets y disfrutar del ambiente y del jazz.
Por la tarde fuimos a Loyola University, que era realmente el motivo de nuestro viaje, y nos sorprendió muchísimo toda la zona de Uptown: residencial, grandes casas y una vegetación impresionante. Justo enfrente está Audubon Park, que no te puedes perder: enormes robles, vegetación exuberante y el campo de golf.
Y terminamos el día cenando en San Lorenzo, en el Hotel Saint Vincent, precioso, muy buen ambiente y un acierto seguro para cenar.
Una advertencia si vais en agosto: calor y humedad tremendos, pero llevad una rebeca porque el aire acondicionado dentro de los locales está exageradamente fuerte.


Al día siguiente empezamos con nuestro chai latte en Hotel Peter & Paul y andando hasta Ayu Bakehouse, que ya se había convertido en nuestro sitio favorito para desayunar. Cinnamon roll, croissant y uno de jamón y queso que hacen allí que está riquísimo.
Después, un buen paseo por Royal Street, disfrutando de sus casas y entrando en tiendas de antigüedades, hasta llegar al Ogden Museum of Southern Art. Un museo centrado en el arte del sur de Estados Unidos, con una presencia muy importante de artistas afroamericanos y bastante obra contemporánea. Es fácil de recorrer, entretenido y merece la pena.
De allí cogimos un Uber e hicimos una parada en Levy East, una enorme nave de antigüedades que nos quedaba de camino hacia Magazine Street.
Magazine Street es larguísima y muy curiosa porque muchas de sus tiendas están instaladas en antiguas casas. Nuestra primera parada imprescindible fue Dunn & Sonnier. Me encantó, antigüedades, decoración y una floristería espectacular, todo dentro de una preciosa casa. Ideal.
Muy cerca está Pilot and Powell, una tienda multimarca con firmas muy especiales. Allí descubrí las joyas de Silvia Furmanovich, que me parecieron increíbles, auténticas piezas de arte.
Y después de tanta caminata, con el calor y la humedad de agosto, decidimos volver al Peter & Paul, piscina y tarde tranquila. Porque en Nueva Orleans, en agosto, también hay que saber cuándo parar.


El último día, hicimos una excursión por los manglares para ver caimanes, muy recomendable no solo por los animales, sino por el paisaje, las garzas y el recorrido en barco rápido sobre la vegetación. Importante llevar gorra o sombrero, porque hace muchísimo calor.
Después fuimos a The Chloe, en St. Charles Avenue. Una pequeña mansión histórica convertida en hotel boutique, con muy buen interiorismo, antigüedades, arte contemporáneo y mucho color. Íbamos a tomar un cóctel y terminamos comiendo allí. Imprescindible, aunque sea para tomar algo.
De allí fuimos andando a Magazine Street, recorriendo la zona entre el 3000 y el 4000, donde entramos en algunas tiendas multimarca, vintage y de antigüedades, y compramos alguna pieza vintage.
Después, vuelta al hotel, un rato de piscina, y por la noche nos fuimos a Frenchmen Street. Cenamos algo mientras escuchábamos jazz en directo en Three Muses. Quizás un poco turístico, pero hay para vivir la experiencia de una noche de jazz en Nueva Orleans.



Después de unos días recorriendo la ciudad, No sé si haría un viaje expresamente para conocerla, pero si estás por la zona o puedes incluirla en una ruta, sí merece la pena. Hay que recorrerla con los ojos bien abiertos: tiene muchísima riqueza arquitectónica, un gusto especial por las antigüedades y una estética muy particular.
Es una ciudad muy horizontal, de colores empolvados, casas con muchísimo carácter y una vegetación frondosa y tropical. Y algo que también se percibe es un fuerte sentimiento de pertenencia: familias que llevan generaciones viviendo allí, cierta tradición old money y gente muy vinculada a su ciudad, algo que ayuda a entender por qué conservan tanto sus casas, sus costumbres y su identidad.
Y ahora que ya conoces mi recorrido y mi opinión, me encantaría saber una cosa:
¿Tú visitarías Nueva Orleans? ¿O ya has estado y tienes una opinión completamente diferente?





