No sé si a ti también te pasa, pero cada vez que se acerca el cumpleaños de mi marido me vuelvo loca buscando el regalo perfecto. Y no porque no sepa lo que le gusta, sino porque me cuesta encontrar algo original, que sorprenda y que tenga un valor más allá del propio objeto.
Este año, después de mucho pensar, decidí regalarle algo que no solo le hiciera ilusión, sino que también nos hiciera disfrutar juntos. Le he regalado una barbacoa profesional para el jardín. No una cualquiera, sino una pensada para sacarle el máximo partido a los exteriores de casa, para cocinar en condiciones y disfrutar todo el año.
Más que una barbacoa: un planazo para compartir en familia y con amigos!!


Con este regalo no le estoy dando solo un aparato de cocina. Le estoy regalando experiencias: Comidas al aire libre, ratos con amigos, risas y sobremesas interminables. Cenas de verano con el bañador mojado, sin prisas dando charla al que cocina, también comidas en invierno disfrutando de los ratitos de sol y aprovechar nuestro jardín como un auténtico salón al aire libre.
El diseño de exteriores también es calidad de vida
Desde mi trabajo como interiorista, siempre insisto en que no todo ocurre dentro de casa.
Los espacios exteriores bien pensados y vividos son un regalo diario.
Y en lugares como nuestro Sur, con tantos días de sol al año, tenemos la suerte de poder disfrutar el jardín o la terraza como una extensión del hogar.
Por eso este regalo me pareció perfecto: combina diseño, disfrute, gastronomía y buenos momentos.
A veces, el mejor regalo no está en una tienda… está en pensar en cómo mejorar el día a día, en compartir tiempo de calidad y en crear espacios donde la vida se disfrute más.
Este año, yo le regalo eso: una barbacoa que no solo cocina, sino que crea momentos.
Os dejo el enlace a la página de la barbacoa que he le he regalado